Quienes emprenden un negocio en su jubilación gozan de los beneficios de su experiencia, ahorros, capacidad de crédito y redes de contactos.
Casi siempre se habla de los emprendedores como sinónimos de personas jóvenes, que suelen disponer de altas dosis de energía y tiempo libre.
Sin embargo, cada vez más jubilados deciden emprender un negocio. Y los beneficios personales que persiguen son claros: complementar sus ingresos, aumentar su capital, mantenerse productivos, realizar sus sueños, perseguir retos propios… por mencionar solo algunos.
En general, emprender un negocio es uno de los retos profesionales más complejos que existen. Se necesitan grandes dosis de planeación y control, pero también energía para sacar adelante las funciones de la nueva empresa.
En este sentido, los negocios dirigidos por personas jubiladas llevan ventajas aportadas por su experiencia laboral, madurez, redes de contactos y capacidad de crédito.
Los emprendedores maduros, por lo general, parten de un mayor desarrollo humano, social y financiero que los más jóvenes, de acuerdo con varias investigaciones.
Un estudio realizado en 2015, encontró que poner en marcha una empresa en la etapa de jubilación, implica al menos 5 ventajas sobre las dirigidas por personas más jóvenes:
1. Capital financiero
Por lo general, los emprendedores jubilados cuentan con ahorros y bienes que pueden fungir como activos de la nueva empresa. Entonces, su acceso al capital financiero es mayor.
2. Redes de contactos
Tras haber trabajado por años, la mayoría cuenta ya con una sólida red de contactos en su propia industria o en sectores complementarios.
3. Habilidades de comunicación
Desarrollar negociaciones con asertividad es clave para conseguir las primeras ventas y obtener financiamiento. Las personas con una vasta experiencia en el trabajo, por lo general ya saben cómo conseguir sus objetivos en una negociación.
4. Tiempo
Los trabajadores que se dieron de alta en el IMSS antes de 1997 tienen mejores condiciones de jubilación que la llamada “generación Afore”. Sin embargo, contar con una pensión ofrece cierta estabilidad que permite concentrarse en sacar adelante el nuevo negocio.
Además, en esta etapa por lo general los hijos ya son independientes.
5. Experiencia y madurez emocional
La madurez laboral proporciona experiencia, que se traduce en una mayor profundidad de conocimientos, pero también en habilidades sociales y emocionales.
En otras palabras, los emprendedores en esta etapa están mejor capacitados para llevar la operación del negocio, pero también para sobreponerse al fracaso.
Algunas barreras
En contraparte, el mismo estudio encontró algunas barreras típicas que enfrentan los jubilados al emprender. Sin embargo, varias de ellas también se presentan en el camino de los más jóvenes:
- Falta de conocimientos empresariales
- Problemas de salud
- Discriminación por edad
- Desinterés por asumir riesgos
- Falta de conciencia emprendedora
Para cumplir sus sueños, los emprendedores dependen de sus conocimientos, capacidades y actitudes, pero también de la etapa vital en la que se encuentren. En este sentido, no es lo mismo emprender durante la universidad, que hacerlo tras haber tenido experiencia laboral.
Para los jubilados, en particular, el emprendimiento ofrece la posibilidad de continuar su vida productiva, con las ventajas que da una ocupación flexible y retadora.